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SOBERANÍA ALIMENTARIA: el camino hacia la nutrición sana y responsable



Hay momentos en la vida en que sentimos la necesidad de ponernos objetivos que aporten a nuestro crecimiento.

Casi siempre proyectamos del punto A al punto B, pero la mayoría de las veces nos cuesta imaginar lo que sucederá en el medio, simplemente nos tiramos a lo desconocido y confiamos en el proceso. Y es bonito, porque de esta manera fluimos, nos transformamos de manera natural y descubrimos cosas mágicas por el camino.

Así lo viví cuando decidí cultivar mi propio jardín comestible en casa, en el verano del 2010.

Mi primer huerto

No sabía a qué me enfrentaba en verdad, solo sabía que quería tener control de lo que comía, un estilo de vida más sano, y no me apetecía seguir consumiendo lo que perjudicaba a mi cuerpo y mi entorno.

Entonces emprendí mi primer huerto familiar.

Poco a poco me fui formando cada vez más sobre ecología, proximidad 0 y autosostenibilidad. Descubrí que los huertos orgánicos tienen muchos más beneficios de los que te puedes imaginar.

Huerto en paradas en crestall, huerto que monté para la veta de cestas de verduras.

La teoría ya me estaba cambiando mi visión de la vida, pero fue la práctica la que me enseñó la mejor parte de toda esta experiencia.


Por eso hoy quiero contarte cuáles son las ventajas de cultivar tu propio alimento en casa y cómo te puede ayudar a mejorar tu calidad de vida, en muchos sentidos.



LOS BENEFICIOS DE TENER UN HUERTO ORGÁNICO EN CASA


Un huerto te cuida por fuera y por dentro, hace que todo tu cuerpo funcione mejor, y al mismo tiempo favorece tu bienestar psicológico y emocional, sin descuidar el ambiental.

Somos un todo y estamos conectados con más de lo que imaginamos.

Por ejemplo, imagina que te encuentras en el campo, rodeado de verde y lejos de la ciudad, en donde lo único que sientes son los pájaros, algún que otro insecto, y el olor de la tierra o de las flores...

Te sientes en calma, ¿a qué si?

Los entornos naturales nos transmiten paz porque nos conectan con lo más primitivo de nuestra especie. A mí me gusta ver la horticultura como una manera de volver a nuestra raíz, a lo simple, a lo natural.

En resumen, cosechar tu propia comida puede ser algo muy terapéutico, rico y estimulante. Hoy, te lo cuento en detalle :).


REFUERZA TU SALUD FÍSICA


Cuando estás en tu huerta, tus 5 sentidos se activan y se enriquecen. Eres tú en ese momento y ese lugar, estando presente y apreciando todo lo que la tierra te da.

Estar allí ya te relaja, reduce el estrés y mejora tu concentración. Por eso es que se recomienda esta actividad a personas que sufren de ansiedad o hiperactividad.

Al estar en movimiento, te sientes más vivo. Hacer actividades como plantar, desherbar, regar, cosechar, trasplantar, airear, recoger, podar, tallar... estimula el ejercicio físico y combate el sedentarismo. De hecho, es una gran manera de incentivar a los adultos mayores.

Al igual que con los peques, como siempre digo, son muchas las ventajas de crecer teniendo un huerto en casa.

Además, cuando cultivas, adoptas una dieta que a la larga te sube las defensas, enfermas menos, y siempre tienes a mano plantitas que te ayudan a curarte y sentirte mejor. Pero esto es solo la punta del iceberg, ¡beneficios hay miles!

Y lo mejor de todo es que al final te llevas una recompensa bien deliciosa y saludable. Es mágico el momento en que saboreas esa colorida y combinada ensalada que has preparado para disfrutarla en familia.

Si esa no esa la manera más bonita de cuidar de tu cuerpo, ¡no sé cuál podría ser!


EQUILIBRA TU SALUD MENTAL


Cuando cultivas tu propio alimento, ejercitas tu intelecto, desafías tu mente cada día y pones a prueba tus conocimientos teóricos en la práctica.

El continuo aprendizaje y el trabajo manual mejora tu memoria. Por eso es que también se recomienda a personas con Alzheimer o demencias. Ya lo dijo Rudolf Steiner “dedos ágiles, mente ágil”.

Además, al mantenerte enfocado y atento sobre las diferentes tareas, desarrollas mejor tu creatividad. Cuando conviven veinte tipos de plantas diferentes, con distintos ciclos, necesidades, cuidados y ritmos, tu cabeza estratega comienza a trabajar y se mantiene despierta.

En mi caso, cada vez que monto un huerto nuevo, me encanta jugar con la imaginación y las posibilidades que me da ese espacio. A nivel cognitivo, me nutre muchísimo el idear un proyecto en la cabeza, plasmarlo en el papel y finalmente verlo hacerse realidad en la tierra.

Ese poder de crear me hace sentir útil y me motiva muchísimo. ¿No te pasa a ti?

También, con una huerta bajas a tierra (literal :P). Porque creas el hábito de asumir responsabilidades y obligaciones que te impulsan a ser constante y perseverante. Y el incentivo de llegar a una meta te hace afrontar la vida con más inspiración.

Otra cosa es que cuando cultivas en casa, no te cargas al planeta con tal de pagar menos en el súper. No te puedo prometer que con un huerto gastes menos, porque depende de muchos factores, pero sí puedo asegurarte que alivianas el impacto de tu huella. Y eso vale muchísimo, ya que lo barato le sale carísimo al medioambiente.

Nada mejor que tener tu alimento al alcance de tu mano, fresco y listo para ser consumido al momento, sin tratamientos perjudiciales.

Más KM 0 que ir a tu patio, terraza o jardín a recoger tus verduras, ¡no hay! Te ahorras de sacar el coche y las hortalizas no siguen cadenas de desplazamiento para llegar a tus manos. Por lo que, el trayecto desde su nacimiento hasta tu plato es mucho más respetuoso y natural.

E incluso te puedes crear una reserva de conservas y congelados para disfrutar de las verduras fuera de temporada, de manera responsable. O también, ¿por qué no?, aprovechar esos excedentes para regalarle cariño a alguien :).

A fin y al cabo, mejoras tu calidad de vida sin afectar la de otros seres vivos. Te ahorras muchas preocupaciones y adoptas un estado de consciencia más sano, tranquilo y ligero.


MEJORA TU SALUD EMOCIONAL


Este aspecto lo aprecio mucho, porque alimenta todo mi bienestar.

Creo que si fuéramos un árbol, nuestra salud emocional sería el tronco, ya que influye en nuestra mente y cuerpo. Cuando esta no se sostiene, el resto de las ramas pierden fuerza, se desestabilizan y comienzan a enfermarse.

La horticultura nutre nuestro lado más sensible, porque somos amantes de la vida. Yo lo vivo con mis hijos; el hecho de haber creado vida y ser partícipe de su crecimiento, hace que todo tenga más sentido. Y es que, lo llevamos en la sangre, es natural y no es casualidad que nos entristezca la muerte.

Incluso está comprobado por científicos que el gozo libera hormonas que nos producen felicidad. Además, al estar rodeado de tantos seres vivos que son cuidados y amados, vibramos en la misma sintonía.

Así, mejora nuestro ánimo, nos volvemos más optimistas y se van los sentimientos negativos. A la larga, confiamos mejor en nosotros mismos y nos sentimos mucho más válidos.

En definitiva, cultivar tu propio alimento aporta a tu desarrollo personal. Es una retribución tangible, sensorial y afectiva. Es un proceso de realización que te alimenta desde un lugar humilde, empático y respetuoso.

Y al final, la mejor siembra termina siendo la que no se ve. Más bien se siente ♥.


CUIDA EL MEDIO AMBIENTE Y MEJORA LA CONVIVENCIA DE LAS ESPECIES


Y llegamos a la guinda del pastel, a la recompensa de la soberanía alimentaria... el beneficio de la ecología colectiva.

Cuando participas en esta aventura autosostenible e intercambias tu experiencia con otras personas, se crea un vínculo de prosperidad. Al compartir los mismos valores, propósitos y metas, tu crecimiento personal sucede desde un lugar más cooperativo, social y holístico.

Es un sentido de pertenencia, de tirar juntos para el mismo lado, con la misma intención.

Por eso es que recomiendo hacerlo en familia. Porque cuando trabajamos en equipo, nos motivamos mutuamente y se nos hace más llevadero todo, al sentirnos más comprendidos y acompañados. A mí me reconforta y lo noto sobre todo cuando estoy solo en el huerto.

Pero ojo que no hablo solo de compañía humana.

Ya sabes que soy un fiel defensor de la biodiversidad, en más de una ocasión te he comentado cómo puedes fomentarla en tu huerta para ayudar al equilibrio del ecosistema. En todos estos años, la naturaleza me ha enseñado que cada pieza es una parte esencial de la vida, y si nos cuidamos entre todos, progresamos.

Cuando aprendemos sobre las demás especies lo solemos hacer desde lo individual, y quizás olvidamos que cada uno de nosotros pertenecemos al mismo contexto. Un huerto ecológico te abre los ojos y te hace más consciente sobre lo que te rodea y la importancia de cada parte.

Así, comienzas a respetar a quienes quizás antes te daban grima, le pierdes el miedo a los bichitos con muchas patas e incluso agradeces que te vengan a visitar de vez en cuando, porque sabes que significa que tu huerto está sano.

Además, cuando cuidas de ese hábitat, también velas por tu seguridad, porque te ahorras ese ciclo vicioso de tratar y tratar con productos abrasivos que dañan tu salud, y te evitas muchos problemas innecesarios.

Con el tiempo, si proteges la integridad de la fauna, flora y tierra (¡nada de labranzas, por favor!), consigues una comunidad de organismos que se autosustenta y se enriquece cada día más.

Juntos, siempre es mejor. Y cada criatura cuenta, por más pequeña que sea.



CULTIVAR TUS PROPIOS ALIMENTOS MEJORA TU ESTILO DE VIDA



Estas han sido apenas algunas de las razones por las que deberías cultivar tus propias verduras y hortalizas en casa, muy pronto lo irás descubriendo por tu propia experiencia y toda tu persona te lo agradecerá, si es que no lo has hecho ya :)...

En definitiva, tener una huerta orgánica es una gran forma de aprovechar el espacio que tienes en casa de una manera productiva, sana y responsable. Y no necesita una desmesurada inversión, tampoco conocimientos previos, ni siquiera la edad es una limitación.

Cualquier persona puede cultivar y nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para empezar. De hecho, si aún no te has animado, te propongo que lo hagas hoy mismo. Es más, para motivarte y demostrarte que tienes toda la información necesaria para hacerlo, aquí te dejo mi guía paso a paso para montar tu primer huerto orgánico en casa.

¡No hay más excusas!


Ya me contarás cómo te ha ido en tus primeros pasos hortelanos, recuerda que estoy aquí para ayudarte, así que no dudes en lanzarme preguntas si lo necesitas.

Estoy seguro de que encontrarás sensaciones nuevas y agradecerás haberte embarcado en esta aventura antes de siquiera recoger frutos. Y cuando sientas que quieres desistir, abraza el proceso, y piensa que lo mejor aún está por venir. ¡Que tirar la toalla solo sea para tomar el sol mallorquín ;)!




Así que, ya tienes la guía instructiva para montar tu huerto en casa. Solo te faltan:


- semillas

- planteles

- una ficha de trabajo

- una ficha de cultivos

- una ficha de problemas en el huerto




Y por suerte, todo eso lo tienes en La Box.







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